05 Septiembre 2016

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José Barón Fernández

La vida de Miguel Serveto y Revés, uno de los ingenios más esclarecidos con que ha contribuido España a la cultura universal, ofreció tal cúmulo de aportaciones a los conocimientos de su época, y las andanzas de su existencia tal variedad de matices, que la historia de SU vida resulta apasionante. (...)

Serveto es, por sus circunstancias, una de las imágenes más representativas del humanismo, Así, cuando Serveto describe su magno descubrimiento de la circulación menor, rompe —aunque sólo sea parcialmente— con el galenismo, informándonos de lo que sus ojos han observado: «Que el tamaño de la arteria pulmonar y el copioso volumen de la sangre que transporta no puede tener por misión, meramente la nutrición de los pulmones. Otros, antes que Serveto, tuvieron ocasión de observar esas circunstancias anatomofisiológicas, pero fueron incapaces de extraer conclusiones. (...)

El clasicismo de Serveto no era, en Teología, obviamente, el griego o el romano, ni mucho menos el conciliar, sino el de la fidelidad a las Sagradas Escrituras, una modalidad servetiana que ciñe a la exégesis bíblica la doctrina teológica, prescindiendo de las innovaciones posteriores, especialmente de las relativas al dogma de la Trinidad derivadas del Concilio de Nicea en 325. (...)

La trascendencia de Serveto no hay que vincularla a su doctrina teológica, sino a haber sido el primero en describir, en forma impresa, la circulación menor de la sangre. Subrayamos que él, paradójicamente, concedió mucha más importancia a la Teología que a la Medicina. (...)

La prodigiosa mente de Serveto abrazaba la mayor parte de los conocimientos de la época: jurisprudencia, matemáticas, meteorología, geografía, astrología, filosofía, medicina y teología, citados en orden creciente de su predilección. La profundidad de sus conocimientos, en cualquiera de las disciplinas sobre las que discurrió, evidencian una hondura de erudición conjugada con el rigor y la honestidad informativa.

En Serveto todo es singular y de excepción. (...)

Causa asombro el valor de que dio prueba en la defensa de sus principios. Su conducta durante el proceso ginebrino y en el día de su ejecución está esmaltada por sublimes muestras de heroísmo no encaminadas a defender su vida, sino a proteger su doctrina. (...)

Hoy, cuando nuevos vientos de tolerancia y comprensión inician su intento de alumbrar al mundo, con lo que viene llamándose espíritu conciliar, la singular figura de este insigne español que se llamó Miguel Serveto y Revés, debe readquirir actualidad. No olvidemos que su sacrificio representó el fermento que abrió la polémica pública, aunque muchas veces anónima, del problema de la libertad religiosa en el siglo XVI. La humanidad tiene, por esta razón, una deuda contraída y, frecuentemente olvidada, con Serveto. Con la aportación de esta obra pretendemos mitigar un poco la preterición de que ha sido objeto en su propio país.

DR. JOSÉ BARÓN FERNÁNDEZ.
Académico Honorario de la Real de Medicina de Galicia y Asturias

Valencia, 26 de septiembre de 1968.

Fuente: José Barón Fernández, Miguel Servet (Miguel Serveto). Su vida y su obra, Madrid, Espasa-Calpe, 1970, Preliminar, pp. 13-17.